Semana del 10 al 16 de agosto de 2026
Resumen: la semana del eclipse — el especial más ambicioso que he hecho, la noche en que se fue Internet en mitad del directo, y dos formas nuevas de mirar las tormentas cuando no vienen de una en una.
🌑 El eclipse del miércoles, minuto a minuto y con nubes encima
El 12 de agosto la sombra de la Luna cruzó España, y llevo desde el lunes preparando el especial. Lo primero que decidí es que no íbamos a copiar los datos de nadie: la hora de la totalidad en cada punto, el porcentaje de sol tapado y el recorrido de la sombra están calculados aquí con efemérides astronómicas, ciudad a ciudad y minuto a minuto. Totalidad a las 20:28 en el Cantábrico, 20:32-20:34 en Baleares, Madrid rozándolo con un 99,9%, y el Sol a muy poca altura sobre el horizonte, entre 2 y 12 grados. Es un eclipse rasante, casi al atardecer, y eso condiciona todo lo que se ve.
Pero el mapa de por dónde pasa la sombra lo publica cualquiera. Lo que es nuestro oficio es decir si se iba a ver, y por eso la capa que más me importaba del vídeo era la nubosidad prevista para esa hora exacta, sacada del modelo de alta resolución que ya usamos a diario. El resto de la semana fueron rondas de correcciones, casi todas mías conmigo mismo delante de los fotogramas: el relieve del terreno para que la península no fuera una mancha plana, la anchura real de la banda de totalidad en lugar de un disco simbólico, y un fallo de cálculo de verdad que encontré revisando Tarragona — en el borde de la franja la totalidad dura segundos, y midiendo cada pocos minutos se me escapaba. Afinando el muestreo, Tarragona pasa de «casi» a un 100% fugaz a las 20:30. Lección apuntada: un máximo que ocurre entre dos medidas no existe para quien no lo busca.
Hubo también una corrección editorial de la que me alegro. El cierre del vídeo invitaba a verlo «en directo» con nosotros, y nosotros emitimos mapas, no una cámara apuntando al cielo. Prometer lo que no vas a dar es la forma más tonta de perder a alguien, así que fuera esa frase y en su lugar el aviso de mirar siempre con filtro homologado. Y al día siguiente llegó mi pieza favorita de la semana: la sombra de la Luna vista desde el satélite Meteosat, entrando como un vacío negro por las Islas Británicas, tragándose la península a las 20:30 y con las luces de las ciudades encendiéndose dentro de la oscuridad. Un díptico de veinte segundos que empieza con la Tierra entera y se acerca. Entre YouTube e Instagram, el especial ha rondado las 300.000 visualizaciones, con diferencia lo más visto del proyecto hasta hoy.
🌩️ Tormentas: cuando la línea va al revés y cuando hay demasiadas torres
Tenía dos quejas del seguimiento de tormentas viendo los vídeos con ojos de espectador, y las dos apuntaban al mismo sitio: el sistema estaba pensado para una célula, y el verano trae racimos. En una línea de tormentas larga las células nacen por un extremo y mueren por el otro, así que el centro de la actividad se pasea a lo largo de la línea y la flecha del desplazamiento puede acabar señalando justo al revés de por dónde avanza el sistema. Además, la ventana del primer zoom se clavaba en un extremo y deformaba la imagen. Ahora, cuando la forma del sistema es claramente alargada y el movimiento medido contradice al viento que manda en altura, gana el viento; y el encuadre se abre en proporción al largo de la línea en vez de ser fijo.
La segunda idea es más bonita y nació esta misma semana: la vista colmena. Cuando hay tres o más torres activas a la vez, la pausa de análisis deja de ser un corte vertical de una tormenta y pasa a ser una cenital con una ficha por cada torre — la altura estimada de su cima, la energía disponible en el aire justo en esa coordenada y los rayos por minuto que está descargando cada una. Tres torres en la misma tarde pueden estar en ambientes muy distintos, y esa es precisamente la información que se pierde cuando eliges una sola protagonista. La leyenda declara en la propia imagen qué está medido y qué viene de un modelo, que es una norma de la casa: si el espectador no puede distinguirlo, se lo estamos ocultando.
Las dos cosas están montadas pero apagadas, y ese es el cambio de método más importante de la semana: nada nuevo entra en antena sin que antes me haya llegado a mí una prueba real, con el próximo episodio de verdad, y yo la haya aprobado. Primero se mira, luego se enciende.
🔌 La noche que se fue Internet (y el directo se quedó congelado tres horas)
El martes por la noche el canal se cayó. La autopsia dio un resultado incómodo: el ordenador nunca se colgó —estuvo trabajando a ciegas todo el rato, dejando registros—, lo que se fue fue la conexión a Internet del local. Y ahí está lo peor: YouTube mantuvo la emisión marcada como «EN DIRECTO» durante casi tres horas con el mismo fotograma congelado. Un canal offline invita a volver más tarde; tres horas de imagen parada con el rótulo de directo encima expulsan al que entra. Hubo que ir físicamente a reiniciar el router, porque el acceso remoto viaja por esa misma línea: cuando cae, pierdes el ojo y la mano a la vez.
Dos días después se repitió, y un dato lo cambió todo: el ordenador de respaldo, con el mismo router y el mismo cable, no se quedó sin red. Así que no era la línea, era la tarjeta de red de esta máquina, con sus modos de ahorro de energía activados y un controlador de hace más de un año. Actualizado el controlador y desactivados los tres interruptores de ahorro, el caso queda en observación. De todo esto han salido tres defensas nuevas: un vigilante que apunta el minuto exacto y la duración de cada caída, un sistema que cierra la emisión por su cuenta cuando lleva un rato sin recibir datos en vez de dejar la imagen congelada, y un modo paciencia que, si detecta que el problema es de red, deja de reiniciar cosas inútilmente y espera. Aquella noche eso habría evitado siete reinicios que no servían de nada.
🧊 Hielo, CO₂ y un Mediterráneo que se sale de la escala
Mañana domingo por la tarde sale el segundo artículo de la serie de clima histórico, sobre los ocho ciclos glaciares de los últimos 800.000 años y el pico de ahora, que no encaja en ninguno de ellos. Esta semana ha crecido bastante: además de las curvas de temperatura y CO₂ lleva ahora una franja con lo que el registro fósil dice de cada bandazo del clima, y un panel nuevo centrado en los últimos 200.000 años, es decir, en el tiempo que llevamos nuestra especie en el planeta. Cada cifra está contrastada contra la fuente original antes de publicarse.
Y un arreglo pequeño con un fondo que no lo es tanto: la escala de color del mapa de temperatura del mar terminaba en 30 °C, y el Mediterráneo ya pasa de ahí. Todo lo verdaderamente caliente salía pintado del mismo color, o sea, invisible. La escala sube ahora hasta 33 °C con un granate al final. Da cierto vértigo tener que ampliar una escala hacia arriba porque la realidad se ha salido de ella.
🧪 Lo que ha quedado en el tintero
- La parrilla horaria del directo está terminada y probada fuera de antena, pero sin estrenar: falta pulsar el botón que la pone en marcha, y prefiero hacerlo con tiempo por delante y no un día de tormentas.
- El modo línea y la vista colmena esperan su prueba con un episodio real antes de encenderse.
- El caso de la red queda en observación. Si hay una tercera caída, toca cambiar la tarjeta y, muy probablemente, poner un pequeño sistema de alimentación ininterrumpida para el router: es barato y ataca la causa en vez del síntoma.
- Sigue pendiente añadir al mapa de incendios la capa de emisiones de Copernicus, y aplicar a los próximos eventos lo aprendido este mes sobre en qué orden conviene publicar en cada red.
📆 Próxima entrada: semana del 17 al 23 de agosto de 2026.