Semana del 22 al 28 de junio de 2026
Resumen: Semana de taller a fondo: la calima sahariana ha cobrado por fin volumen de verdad en 3D, el verano recupera su mapa de radiación ultravioleta, la web ha salido a dieta y el puesto de mando interno ha ganado bastante músculo. Con algún susto de madrugada de propina.
🌪️ La calima sahariana, ahora con cuerpo de verdad
El proyecto grande de estos días ha sido el que llamo «sandwind»: una animación tridimensional del polvo del Sáhara cruzando Europa. Quería que la nube de calima no se viera como una mancha plana pegada al mapa, sino con volumen, con su propia sombra proyectada en el suelo y con esa neblina de fondo que tiene el aire cuando hay polvo en suspensión.
El camino fácil no salió: el motor 3D que usaba (VTK) se empeñaba en cerrarse de golpe en cuanto le metía los datos reales de polvo. Tras pelearme un rato, cambié de estrategia y me puse a calcular yo mismo la luz dentro de la nube con la tarjeta gráfica, recorriendo el volumen de polvo rayo a rayo (lo que en el oficio se llama ray marching). Y ahí sí: una calima translúcida sobre la que se sigue viendo el terreno, con un penacho más denso donde se concentra el polvo, dispersión de luz realista y la sombra de la nube cayendo sobre el mapa. Cada fotograma se calcula en milésimas de segundo, así que la animación entera sale en minutos.
Lo que más me ha gustado ha sido la atmósfera. Le añadí una capa de niebla baja y, para que el color fuera fiel, copié el degradado de una foto real del limbo atmosférico que tenía a mano: pálido y blanquecino cerca del suelo, azul de cielo según se sube. Por el camino las partículas de viento se me «ahogaban» dentro de la niebla, así que las saqué a una capa propia para que se vean nítidas la atraviese el polvo que la atraviese. Hay varios vídeos de prueba renderizados y enviados, y el aspecto final me convence.
☀️ Vuelve el UV del verano, y el vigilante deja de dar sustos
Con el verano encima he reactivado el mapa diario del índice ultravioleta, que mide cuánta radiación solar dañina llega a la superficie. Tira de los datos de CAMS (el servicio europeo de vigilancia de la atmósfera) y esta semana, tras rediseñarlo, lo he validado por fin en producción real: descarga correcta, valores realistas para un fin de semana de junio (hasta un índice de 11, que es mucho) y vídeo generado en medio minuto.
De paso resolví una molestia que arrastraba el sistema de vigilancia interno: me saltaban varias alarmas «críticas» que eran falsas, porque seguía vigilando los mapas de polen que ya había retirado al acabar la primavera. Le he enseñado a distinguir las temporadas: ahora cada producto sabe en qué meses está activo, así que los de temporada se duermen solos y vuelven cuando toca, sin pegarme el susto a las tres de la madrugada.
🧵 La web, a dieta
Hice una auditoría de posicionamiento (SEO) y aproveché para limpiar a conciencia. Lo más llamativo: había más de trescientas etiquetas vacías indexándose en Google —el publicador diario creaba una etiqueta por cada fecha, sin ningún valor— y borré 256 de golpe dejando solo las temáticas que sí aportan. También reescribí los textos de posicionamiento de los seis artículos de «Nuestros mapas», que arrastraban títulos genéricos heredados de los partes diarios.
Y rematé un par de cosas que chirriaban de cara al visitante: el «Archivo de previsiones» se había quedado congelado en abril y ahora se pone al día solo con todos los meses; reconstruí el menú principal, que tenía enlaces rotos; y creé una página de contacto nueva con su formulario, porque la anterior llevaba directa a un error 404.
🎛️ Un puesto de mando que no deja escapar nada
He seguido ampliando el panel de control interno con el que vigilo todo de un vistazo. Ahora muestra la agenda del día —qué tareas deben correr y cuáles ya corrieron—, un mapa del flujo de trabajo con el uso de cada tarjeta gráfica, y la novedad estrella: un editor de bloques para arrastrar y soltar. Puedo recomponer los grupos de vídeos del carrusel (el de «48 horas España», el de «6 días Europa»…) moviendo piezas con el ratón, y al lado tengo una lista con todas las fuentes de datos disponibles —las activas y las que quedan por activar— que basta arrastrar a un bloque para programarla y disparar su generación.
Tirando de ese hilo, activé tres fuentes nuevas de Open-Meteo, ligeras y sin claves: un mapa de calidad del aire, otro de oleaje en nuestras costas y una base de récords climáticos para efemérides. Además, las tareas que fallan ahora muestran un botón para reintentarlas o para que el vigilante automático se ocupe, y maté un detalle molesto: unas ventanitas de consola que parpadeaban cada segundo (el panel abría una por cada vez que consultaba la gráfica).
🤖 Entre bambalinas: dos tarjetas y un suplente
Parte de la semana ha sido fontanería de la que no se ve pero sostiene todo lo demás. Reorganicé el equipo para repartir el trabajo entre dos tarjetas gráficas —una en exclusiva para la emisión en directo y otra para los cálculos pesados como el de la calima— y dejé a punto un segundo ordenador de respaldo, «jupiter», capaz de tomar la emisión si el principal se cae. Ya lo probé en directo durante un susto con la máquina habitual, y funcionó.
🧪 Lo que ha quedado en el tintero
- Dejar fino el render completo de la calima con la última versión de la niebla y las partículas, y suavizar la densidad del polvo en las vistas más oblicuas.
- Programar la tarea diaria del mapa UV de verano para que salga solo cada mañana.
- Rematar el SEO: apuntar el mapa del sitio al dominio real en la configuración y terminar de atar Google Search Console.
- Ocultar también las ventanas de consola del resto de tareas, para no ver ninguna mientras trabajo.
- Conseguir el adaptador que falta para montar el disco rápido nuevo en el equipo principal.
📆 Próxima entrada: semana del 29 de junio al 5 de julio de 2026.