Hemos rehecho de arriba abajo nuestro mapa de calidad del aire, y la diferencia se ve a
simple vista: pasamos de una malla de unos 60 kilómetros a la resolución nativa del modelo europeo
CAMS de Copernicus: 11 kilómetros. Ahora un episodio de ozono en el interior o una lengua de calima
en el sureste se ven donde están, no diluidos en una mancha regional.
Qué muestra: el índice europeo (EAQI)
El mapa pinta el Índice Europeo de Calidad del Aire, el mismo «semáforo» que usan las
agencias ambientales de la UE. Se calcula con los cinco contaminantes principales —
partículas PM2.5 y PM10, dióxido de nitrógeno (NO₂), ozono (O₃) y dióxido de azufre (SO₂) — y en cada punto
manda el peor de los cinco. La escala va con palabras, que los números fríos no ayudan:
de bueno a extremadamente malo.
El panel de máximos
A la derecha del mapa, sobre el Mediterráneo, un panel muestra el máximo de cada contaminante
en pantalla: una barra por contaminante, coloreada con su banda del índice y con la concentración
en µg/m³. La barra más larga te dice qué está mandando en cada momento — el ozono en las tardes de calor,
las partículas cuando entra polvo del Sáhara.
Cómo leerlo (dos trucos)
El ozono es vespertino: se cocina con sol y calor a partir del tráfico de la mañana, así
que su pico llega entre las 16 y las 20 h, y no en la ciudad sino valle adentro, a sotavento.
La calima va por capas: si el índice sube por PM10 con el cielo lechoso, es polvo sahariano.
Datos y actualización
Los datos son del ensemble europeo de CAMS (Copernicus, datos abiertos), que combina
once modelos de calidad del aire. Actualizamos cada mañana con las próximas 48 horas.
Lo tienes en el directo 24/7 (bloque de contaminación) y en
descarga libre con licencia CC BY 4.0.
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La bitácora extendida del proyecto: lo que estamos probando, lo que queda en el tintero y lo que llega al directo. Cada domingo, de primera mano. (Servicio en fase de pruebas.)