Semana del 3 al 9 de agosto de 2026

Semana del 3 al 9 de agosto de 2026

Resumen: semana de tormentas, así que casi todo el trabajo ha ido a seguirlas mejor: saber qué célula es cuál, dibujar hacia dónde va aunque parezca quieta, y quitar del vídeo lo que estorbaba.

🛰️ Saber qué célula es cuál

Cuando el satélite toma una imagen nueva de un racimo de tormentas, hasta ahora no había forma segura de decir «esta de aquí es la misma que había hace veinte minutos». Y sin eso, todo lo que viene después —el rumbo, la velocidad, el cono de por dónde va a pasar— se calcula sobre una identidad prestada. Esta semana he cambiado la manera de reconocerlas: en vez de fijarme en un punto (el centro de la nube, la parte más alta), comparo la silueta completa entre una imagen y la siguiente. Parece un matiz y no lo es. Un yunque que se expande hacia un lado mueve su centro sin que la tormenta se haya desplazado ni un metro, y en un racimo la parte más alta salta de una torre a otra según cuál esté creciendo. La forma entera, en cambio, sí se traslada de verdad.

Con la identidad resuelta encajaron dos cosas más. Los rayos ahora sirven para elegir cuál es la célula que importa —ellos dicen cuál está viva, la forma dice cuál es cuál— y el aviso temprano ha empezado a mirar además si el aire de alrededor está realmente inestable, con una medida que toma el propio satélite en lugar de deducirla de un modelo. Era la pega que yo mismo le veía al detector: avisaba mirando la nube, no el ambiente que la alimenta.

🌀 Un cono que no se rinde cuando la tormenta no se mueve

Viendo uno de los vídeos de seguimiento me encontré con algo que no me gustó nada: con la célula casi parada, el cono que señala hacia dónde va salía como un círculo de 360°, es decir, «puede ir a cualquier parte». Eso es lavarse las manos, y más en una pieza que se llama seguimiento de tormenta, porque mirando la lluvia se veía clarísimo que el sistema avanzaba hacia el sur.

El problema era que solo estábamos midiendo una de las dos maneras que tiene una tormenta de avanzar. Una es la obvia: la nube se traslada. La otra es que nazcan células nuevas por un flanco mientras mueren por el contrario; ahí nada se mueve y sin embargo el conjunto camina, que es lo típico de los sistemas bien organizados. Ahora, cuando la primera medida dice «esto está quieto», se calcula la segunda comparando dónde aparece lluvia nueva y dónde se apaga la vieja. Y solo se da por buena si distintas formas de mirarla coinciden entre sí: un rumbo que cambia según cómo lo midas no es un rumbo.

🎥 El vídeo de episodios, más limpio y menos mareante

Tenía dos quejas sobre el vídeo del último episodio con aviso rojo, y mirando los fotogramas las dos resultaron ciertas. La primera: el radar, pintado a todo color sobre el gris del satélite, competía con la nube en vez de explicarla — un confeti. Lo he sacado de la animación. No lo tiro, ni mucho menos: el radar es una medida excelente y quiero dedicarlo a otra cosa, a estimar dónde y cuánto va a llover en las próximas horas, que es justo lo que el satélite no sabe hacer. La segunda queja: la imagen daba bandazos, con ciudades enteras que entraban y salían del cuadro. El encuadre seguía el centro de la actividad eléctrica, y ese centro se pasea por dentro de un racimo según qué torre esté descargando. Ahora la cámara se mueve suavizada y con un tope de cuánto puede saltar entre imagen e imagen: puede quedar un poco descentrada, pero no marea. Los rótulos y las medidas siguen usando la posición real de la célula; esto solo decide hacia dónde mira el objetivo.

Y hay una capa nueva: lluvia estimada desde el satélite, pero solo donde el radar no llega — el mar, donde nace media convección de verano, y los bordes de Portugal y Francia. La distinción me parece importante y por eso la cuento: si dentro de la cobertura del radar no aparece nada, eso significa «el radar está mirando y no llueve», y esa es una medida que no se puede tapar con una estimación. Fuera de cobertura, el radar sencillamente no dice nada. La capa va más translúcida a propósito, para que se note a simple vista que es una estimación. Dos límites que conviene conocer: Canarias no entra en ese encuadre y necesitaría un vídeo aparte, y la cobertura del radar la aproximo con rectángulos, así que en las esquinas se pierde algo de relleno. El error va siempre hacia el lado seguro: nunca se tapa un dato de radar con una estimación.

🧵 La web, los nombres y una cinta en la miniatura

El seguimiento de tormentas por satélite estaba en la portada pero no aparecía en el catálogo de mapas descargables. Ya está, y de paso ha entrado un tipo de producto nuevo en esa página: los episódicos. Los otros 37 mapas se rehacen todos los días, pero este solo existe cuando hay tormenta, y poner «Actualizado» encima de una fecha de hace cuatro días se lee como que la web está rota, cuando lo que pasa es que no ha habido nada que seguir. Ahora la ficha dice «Último episodio: 05/08/2026 22:52», que es la verdad.

  • Los focos de incendio activos pasan de cinco días a las últimas 48 horas. El producto se llama «activos» y a cinco días vista estaba pintando como tales incendios apagados desde hacía días.
  • Los rótulos de zona ahora dicen qué nombran: «la provincia de Girona», «la Región de Murcia», «el mar frente a la provincia de Castellón». Antes salía el nombre a secas y se leía como la capital. Y había algo peor: la base de nombres geográficos que uso escribe todavía «Gerona», «Lérida», «La Coruña» y «Orense», y eso estaba apareciendo en portada. Corregido.
  • La miniatura del directo enciende una cinta de «TORMENTA EN DIRECTO» cuando estamos siguiendo una de verdad, haya o no aviso oficial. Son dos cosas independientes: hay tormentas buenas sin aviso, y ahí somos de los pocos que las enseñamos en directo. Cuando AEMET sí tiene un aviso activo, se dice; cuando no lo hay, la cinta no lleva ni la palabra «aviso» ni el triángulo, porque no me voy a atribuir una alerta oficial que nadie ha emitido.

Esa cinta, por cierto, me dio el susto de la semana: se encendía bien y no se apagaba nunca. Llevaba puesta desde la noche anterior sin tormenta ninguna. Estaba enganchada en un sitio por el que solo se pasa cuando hay algo que publicar, así que el camino que tenía que apagarla no llegaba a ejecutarse jamás. Y al arreglarlo apareció un segundo fallo, más discreto y peor: estaba volviendo a subir la miniatura una y otra vez aunque no hubiera cambiado nada. Ahora solo se sube cuando lo que se ve cambia de verdad.

🧪 Lo que ha quedado en el tintero

  • El corte vertical de la tormenta —esa «radiografía» que la enseña por dentro— estira la altura para que quepa y se entienda, y todavía no lo dice en pantalla. La norma que me puse es clara: exagerar una escala es legítimo, callarlo no. Apuntado y sin hacer.
  • Esa misma radiografía va por una versión en pruebas. Lo que ha cambiado y por qué lo estoy contando primero en El tiempo que viene, el boletín de los domingos, antes que aquí.
  • Usar el radar para pronosticar la lluvia de las próximas una a tres horas: la idea está clara y la pieza no está hecha. Es lo que justifica haberlo sacado de la animación.
  • El medidor de aciertos del aviso temprano ya manda su informe cada sábado, pero todavía no tiene ningún acierto que enseñar. Prefiero que lo diga así a que finja una tabla.
  • Un ajuste de horario en una de las rutinas de vigilancia sigue bloqueado: pide permisos de administrador de la máquina y hay que hacerlo a mano. Un minuto de trabajo esperando a que me siente delante.

📆 Próxima entrada: semana del 10 al 16 de agosto de 2026.

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